Empoderamiento femenino y uso de anticonceptivos

En los países en vías de desarrollo más de 222 millones de mujeres desean evitar embarazos no planificados, sin embargo, no utilizan ningún método anticonceptivo moderno. En muchos casos esto se debe la poca disponibilidad de los servicios de planificación familiar, del suministro y/o porque están fuera de su alcance. Para muchas mujeres sanas y en edad reproductiva, el acceso a diferentes beneficios se basa en otras áreas del desarrollo humano, como la reducción de la pobreza, la educación, la población y la sostenibilidad de los recursos naturales. Por esta razón, la planificación familiar es un instrumento de transformación social.

La decisión de usar métodos anticonceptivos se basa cada día más en la autonomía y el poder de decisión de las mujeres. Varios estudios han demostrado que existe una fuerte correlación entre el aumento de la planificación familiar y la creciente participación de las mujeres en la toma de decisiones en el ámbito del hogar.

Las mujeres consideran la planificación como una necesidad teniendo en cuenta su fecundidad actual, el deseo de reproducción futura y el momento en que desean tener un hijo. Un estudio demuestra que otros factores como la edad y el nivel de escolaridad aumentan la probabilidad de sentir la necesidad de usar un anticonceptivo, especialmente en mujeres entre los 25 y los 35 años.

El empoderamiento femenino

La mayoría de las sociedades son patriarcales y es muy común que el hombre controle a la mujer, es por eso que el empoderamiento femenino plantea la necesidad de modificar los valores y la estructura que por años ha permitido conservar la subordinación femenina.

Con el empoderamiento femenino, la mujer adquiere un mayor control sobre su vida, su cuerpo y su entorno. Esto abarca diferentes aspectos como la libertad de movimiento, la autonomía, los procesos de decisión, el acceso a recursos económicos, la ausencia de violencia contra ella, el acceso a la información y la igualdad jurídica. Todo esto ha permitido que la mujer tenga más control sobre sí misma y sobre su propia vida, pues cuenta con mayor conocimiento y mayor capacidad para la toma de decisiones.

Se ha demostrado que las mujeres que usan métodos anticonceptivos tienen mayor probabilidad de acceder al mercado laboral, lo que le brinda un mayor poder adquisitivo y la capacidad de mejorar su propia economía y la de su familia. Esto se debe en parte a que, gracias a la planificación familiar, las mujeres pueden decidir el número de hijos que quiere tener y el momento en el que los tendrá, en función de su situación laboral y familiar. Es decir, toda mujer capaz de planificar su familia tiene a la mano las herramientas para organizar su vida.

¿Qué son los métodos anticonceptivos?

Son los métodos o procedimientos que previenen un embarazo en mujeres sexualmente activas. Pueden ser hormonales o no hormonales, transitorios o definitivos, basados en tecnologías o en conductas de salud.

1. Métodos hormonales


• Métodos combinados que contienen estrógeno y progestágeno y que se pueden administrar como píldoras, inyecciones, anillo vaginal o parche transdérmico.

• Métodos que contienen solo progestágeno y que se pueden administrar como píldoras, inyecciones, implantes, anillo vaginal o dispositivo intrauterino.

• Anticoncepción hormonal de emergencia que puede consistir en píldoras de levonorgestrel o en píldoras combinadas.

2. Métodos no hormonales reversibles


• Dispositivos intrauterinos.

• Anticonceptivos de barrera masculinos como el condón.

• Anticonceptivos de barrera femeninos como el condón, el diafragma y los espermicidas.

• Método de la amenorrea de lactancia.

• Métodos de abstinencia periódica: moco cervical (Billings), calendario y temperatura basal.

3. Métodos no hormonales permanentes


• Anticoncepción quirúrgica voluntaria (esterilización) femenina.

• Anticoncepción quirúrgica voluntaria (esterilización) masculina.

¿Cómo elegir un método anticonceptivo?

Cada persona debe elegirlo según su situación actual y factores como: estilo de vida, vida sexual, número de hijos que desea tener, número de parejas, valores, situación socioeconómica, etc. Debe revisar que las características del método sean aceptables y analizar las condiciones de salud que puedan verse afectadas por el uso del método, por ejemplo: presión alta, hábitos como fumar o tomar, enfermedades cardiovasculares, infecciones del tracto reproductivo, etc.

Los profesionales de salud deben informar sobre todas las opciones disponibles y verificar los criterios de elegibilidad, de tal forma que le facilite a las personas tomar una decisión propia, libre e informada.

Sandra Torres Rodríguez
Química Farmacéutica, Epidemióloga